En el contexto de la inteligencia artificial (IA), es común escuchar visiones utópicas y algunas distópicas. En el reciente Tourism Innovation Summit que se celebra en Sevilla, se llevaron a cabo debates sobre cómo la IA puede transformar las ciudades en el futuro, destacando la importancia de integrar la inteligencia humana en este proceso.
La mesa redonda, moderada por Tamlyn Shimizu, de BABLE Smart Cities, incluyó a tres expertos: Sérgio Lopes, responsable de tecnología e innovación, Nina Nesterova, profesora de turismo sostenible en la Universidad de Breda y Miguel Ángel Martín Rodríguez, gerente de innovación territorial del Smart City Cluster. Todos coincidieron que la IA «sin duda modelará el futuro» de las ciudades inteligentes, pero siempre resaltando el papel fundamental de la inteligencia humana.
Los ponentes enfatizaron que «la tecnología es solo una herramienta» y no un fin en sí misma. Nesterova ve la IA como un paso hacia mayores logros, argumentando que debe ser usada para transformar ideas y hacer que los destinos sean más inteligentes.
La ciudad son las personas
Lopes pronosticó que el futuro de las ciudades inteligentes dependerá más de las personas que de la tecnología. Recordó que en los años noventa se temía que los coches nuevos reemplazarían empleos, algo que no sucedió, y aseguró que ocurrirá lo mismo con la IA. Nesterova continúo destacando que «la clave será cómo se alimente a la IA», sugiriendo que es necesario equilibrar su uso y hacerlo inclusivo en la vida cotidiana.
Martín Rodríguez planteó un interesante cuestionamiento sobre el uso de la tecnología, sugiriendo que «la cuestión no es qué herramientas usar, sino cuáles beneficiarán realmente a los ciudadanos». Esta perspectiva abre un panorama reflexivo sobre el futuro y el bienestar de las personas en entornos urbanos.
Los tres expertos también abordaron el aspecto de control que puede resultar de las herramientas de IA, advirtiendo sobre el riesgo de convertir a los ciudadanos en objetos de análisis, enfatizando que la tecnología debería ser utilizada para resolver problemas y no para controlar a las personas.
Cerrando su intervención, Lopes compartió una reflexión sobre el futuro: «La era del ‘yo creo, yo pienso’ ha terminado, ya que la IA puede analizar grandes volúmenes de datos para brindar soluciones efectivas.» Así, la inteligencia artificial se presenta como una herramienta transformadora que puede facilitar la creación de ciudades inteligentes, si se utiliza de manera adecuada y ética.
En conclusión, estos diálogos en el Tourism Innovation Summit resaltan la importancia de ver la inteligencia artificial no como un objetivo final, sino como una herramienta que, bien utilizada, puede contribuir a mejorar la calidad de vida en las ciudades y en el turismo, todo en función de las personas que las habitan.